Hay canciones que se escuchan, pero las de Rosendo Romero se habitan. En el marco del histórico homenaje al Binomio de Oro en este Festival Vallenato 2026, nos abrimos paso hasta el refugio del «Poeta de Villanueva». Allí, con la guitarra en el regazo y la memoria intacta, el maestro nos reveló la identidad de la mujer que provocó uno de los himnos más grandes del vallenato romántico.
Una ilusión que nació en Villanueva y voló a Bogotá
En 1977, el Binomio de Oro apenas comenzaba a trazar su leyenda. Mientras Israel Romero y Rafael Orozco buscaban sonidos que rompieran fronteras, Rosendo lidiaba con la ausencia. La musa tiene nombre propio: Claudia Ramírez.
«Nunca le di un beso, pero le compuse ‘Sueños de Conquista’ y se la mandé de cumpleaños», confiesa el maestro con una sonrisa que mezcla la picardía con la melancolía del ayer.
De los Zuleta al Binomio: El destino de un éxito
Lo que pocos saben es que esta pieza, que hoy es patrimonio sentimental de Colombia, no fue escrita originalmente para Rafa e Israel. El «Poeta» la tenía pensada para Emiliano Zuleta, pero la persistencia de su hermano Israel cambió el rumbo de la historia musical. La canción terminó siendo el pilar del segundo álbum del Binomio de Oro, consolidando ese estilo «currambero» y elegante que los hizo inmortales.
¿Qué pasó con la dueña de esos versos?
El amor en esos tiempos, según Rosendo, «sabía a ilusión», pero también estuvo marcado por la envidia de terceros que se interpusieron en el camino. Al final, la vida tomó rumbos inesperados:
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El destino: Claudia se casó con un hermano del Rey Vallenato Beto Villa.
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El presente: Según le cuentan al maestro, hoy reside en Miami y conserva la belleza que inspiró aquellos versos de «labios de pasión desenfrenada».
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Entrevista, Wendy Peralta
Quinto Poder
