Valledupar despidió este miércoles a Fabio Andrés Torres Molina, en una jornada marcada por la tristeza, pero también por el reconocimiento a la vida y al legado del empresario y publicista.
Durante la mañana, su cuerpo permaneció en cámara ardiente en la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, donde familiares, amigos y allegados le dieron el último adiós. Allí, la Alcaldía de Valledupar, la Gobernación del Cesar, la Asamblea y la Cámara de Representantes entregaron notas de estilo en reconocimiento a su trayectoria y a sus aportes a la ciudad.
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando el féretro fue llevado hasta Zona Creativa, la empresa que Fabio construyó con perseverancia y fe y que terminó convirtiéndose en una de las grandes apuestas de su vida.
Lo que comenzó con un escritorio, dos sillas y un computador se transformó en una empresa desde la que asesoró marcas, campañas políticas y artistas, especialmente vinculados al mundo del vallenato.
Por eso, llevarlo por última vez hasta Zona Creativa tuvo un significado especial: Fabio regresó a ese lugar que fue testigo de sus sueños, de sus esfuerzos y de todo lo que logró construir.
Desde allí, familiares y amigos acompañaron su féretro hasta Jardines del Ecce Homo, donde continuaron las honras fúnebres.
Entre abrazos, lágrimas y recuerdos quedó una imagen que resume buena parte de su historia: el hombre que construyó su sueño desde cero regresó por última vez al lugar donde ese sueño tomó forma.
Quinto Poder














